Antonio Canales, un trianero en Triana


Anoche, a la vera del río, en plena calle Castilla, respirando la brisa que llegaba del Guadalquivir, nutriéndose de la savia de su Triana, Antonio Canales, una vez más, dio lo mejor de sí mismo. Sin duda, Canales ha tenido noches espectaculares en infinidad de escenarios de todo el mundo, pero no sé si se habrá sentido tan a gusto como se le veía en el tablao “Orillas de Triana”. Primero por bulerías, en una ingeniosa presentación de todo su grupo, y después en una escalofriante seguiriya, derramó todo el arte que lleva dentro.





Bailó en plan maestro, con un baile sentido, limpio y sobrio, hecho con genio, punteando con golpes secos el taconeo acompasado de los pies, llevándose las manos al corazón y quejándose. Así se baila por seguiriyas.





Tuvo un atrás entregado, ansioso por disfrutar con el maestro de la magia de Triana. Dos voces y dos estilos diferentes, pero a cual más bella y más sincera: Edu Hidalgo y Juan Murube. Una guitarra que hizo filigranas: Gori Mazo. Y una percusión que llevó en volandas al bailaor: Roberto Jaén.



Con el bailaor trianero compartió cartel una joven realidad del baile moderno, Ángel Fariña. Fue la réplica de hoy al baile de ayer. Bailó por soleá a base de sentimiento e imaginación y con esa técnica depurada que lucen los bailaores actuales.



Canales trajo el aroma del baile antiguo y Fariña la riqueza formal del flamenco contemporáneo. Los dos vivieron el embrujo del barrio de los mejores alfareros del mundo. No se podía pedir más.
                                                                                                                                     José Luis Navarro